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Acerca del FMAM

 

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial es una asociación para la cooperación internacional en la que 183 países trabajan conjuntamente con instituciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, para hacer frente a los problemas ambientales mundiales.

Desde 1991, el FMAM ha proporcionado $13,5 mil millones en donaciones y ha movilizado $65 mil millones en cofinanciamiento para 3.900 proyectos en más de 165 países en desarrollo. Durante 23 años, tanto países desarrollados como en vías desarrollo han proporcionado estos fondos para apoyar actividades relacionadas con biodiversidad, cambio climático, aguas internacionales, degradación de la tierra, productos químicos y residuos en el contexto de proyectos y programas de desarrollo.

A través de su Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del FMAM ha realizado más de 20.000 donaciones a organizaciones basadas en la comunidad y de la sociedad civil por un total de mil millones.

Entre los principales resultados de estas inversiones, el FMAM ha establecido áreas protegidas en todo el mundo más o menos equivalentes al área de Brasil; ha reducido las emisiones de carbono por 2,3 mil millones de toneladas; ha eliminado el uso de sustancias destructoras del ozono en Europa Central y del Este y en Asia Central; ha transformado la gestión de las 33 principales cuencas fluviales y un tercio de los grandes ecosistemas marinos del mundo y; ha disminuido el avance de la desertificación en África mediante la mejora de prácticas agrícolas, contribuyendo de manera simultánea a mejorar los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria de millones de personas.

El FMAM también actúa como mecanismo financiero de los siguientes convenios y convenciones:

El FMAM administra el Fondo para países menos avanzados (LDCF, por sus siglas en inglés) y el Fondo especial para el cambio climático (SCCF, por sus siglas en inglés) que fueron establecidos por la Conferencia de las Partes (COP) de la CMNUCC. El FMAM también administra el Fondo para la Aplicación del Protocolo de Nagoya (NPIF, por sus siglas en inglés) que estableció el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). Además, la Secretaría del FMAM hospeda a la Secretaría de la Junta del Fondo de Adaptación. 

 


Historia del FMAM

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial se creó en octubre de 1991 como un programa piloto del Banco Mundial dotado de US$1000 millones para contribuir a la protección del medio ambiente mundial y promover el desarrollo ambientalmente sostenible. El FMAM tenía la misión de ofrecer donaciones nuevas o adicionales y financiamiento en condiciones concesionarias para afrontar los costos “incrementales” o adicionales de transformar proyectos exitosos a nivel nacional en iniciativas que proporcionen beneficios ambientales mundiales.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Banco Mundial fueron los tres asociados que comenzaron a ejecutar los proyectos del FMAM.

En 1994, en la Cumbre para la Tierra de Rio, el FMAM se sometió a una reestructuración y se separó del sistema del Banco Mundial para convertirse en forma permanente en una institución separada. La decisión de transformar al FMAM en una organización independiente contribuyó a ampliar la participación de los países en desarrollo en el proceso de toma de decisiones y en la ejecución de los proyectos.

No obstante, desde 1994, el Banco Mundial actúa como Depositario del Fondo Fiduciario del FMAM y brinda servicios administrativos. Como parte de la reestructuración, se confió al FMAM la función de mecanismo financiero del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

En asociación con el Protocolo de Montreal del Convenio de Viena relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, el FMAM comenzó a financiar proyectos que permiten a la Federación de Rusia y las naciones de Europa oriental y Asia central eliminar gradualmente el uso de dichas sustancias químicas. Posteriormente, se lo seleccionó como mecanismo financiero de otros tres convenios internacionales: el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (2001), la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (2003) y el convenio de Minamata sobre el Mercurio (2013).