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Acerca del FMAM

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) reúne a los Gobiernos de 183 países miembros —en asociación con instituciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado— para abordar cuestiones ambientales de alcance mundial.

En su calidad de organización financiera independiente, ofrece donaciones a países en desarrollo y países con economías en transición para proyectos en las esferas de la diversidad biológica, el cambio climático, las aguas internacionales, la degradación de la tierra, el agotamiento de la capa de ozono y los contaminantes orgánicos persistentes. Estos proyectos generan beneficios para el medio ambiente mundial, pues establecen un nexo entre los desafíos ambientales locales, nacionales e internacionales, y promueven medios de subsistencia sostenibles.

El FMAM, cuya creación se remonta a 1991, es hoy la mayor fuente de financiamiento para proyectos destinados a mejorar el medio ambiente mundial. Ha asignado US$11500 millones —y ha movilizado cofinanciamiento por un valor superior a los US$57000 millones— para más de 3215 proyectos en unos 165 países en desarrollo y con economías en transición. A través de su Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), también ha concedido directamente más de 16030 pequeñas donaciones a organizaciones no gubernamentales y de base comunitaria.

La asociación del FMAM está integrada por 12 organismos: el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), el Banco Asiático de Desarrollo (BAsD), el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), World Wild Fund (WWF-USA) Y Conservation International (CI). El Grupo Asesor Científico y Tecnológico (STAP) proporciona asesoramiento técnico y científico sobre las políticas y los proyectos del FMAM.

El FMAM también actúa como mecanismo financiero de los siguientes convenios y convenciones:

 


Historia del FMAM

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial se creó en octubre de 1991 como un programa piloto del Banco Mundial dotado de US$1000 millones para contribuir a la protección del medio ambiente mundial y promover el desarrollo ambientalmente sostenible. El FMAM tenía la misión de ofrecer donaciones nuevas o adicionales y financiamiento en condiciones concesionarias para afrontar los costos “incrementales” o adicionales de transformar proyectos exitosos a nivel nacional en iniciativas que proporcionen beneficios ambientales mundiales.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Banco Mundial fueron los tres asociados que comenzaron a ejecutar los proyectos del FMAM.

En 1994, en la Cumbre para la Tierra de Rio, el FMAM se sometió a una reestructuración y se separó del sistema del Banco Mundial para convertirse en forma permanente en una institución separada. La decisión de transformar al FMAM en una organización independiente contribuyó a ampliar la participación de los países en desarrollo en el proceso de toma de decisiones y en la ejecución de los proyectos.

No obstante, desde 1994, el Banco Mundial actúa como Depositario del Fondo Fiduciario del FMAM y brinda servicios administrativos. Como parte de la reestructuración, se confió al FMAM la función de mecanismo financiero del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

En asociación con el Protocolo de Montreal del Convenio de Viena relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono, el FMAM comenzó a financiar proyectos que permiten a la Federación de Rusia y las naciones de Europa oriental y Asia central eliminar gradualmente el uso de dichas sustancias químicas. Posteriormente, se lo seleccionó como mecanismo financiero de otros tres convenios internacionales: el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (2001), la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (2003) y el convenio de Minamata sobre el Mercurio (2013).