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Silvicultura en Yucatán: Incorporación de las cuestiones de biodiversidad y promoción del desarrollo

December 20, 2016

La savia de un árbol Chico Zapote se cosecha para hacer goma de mascar. El árbol Chico Zapote también es cosechado por su madera. El FMAM y sus asociados apoyan a la comunidad de Noh-Bec para gestionar estos bosques de manera sostenible. Foto: Sarah A. Wyatt.
La savia de un árbol Chico Zapote se cosecha para hacer goma de mascar. El árbol Chico Zapote también es cosechado por su madera. El FMAM y sus asociados apoyan a la comunidad de Noh-Bec para gestionar estos bosques de manera sostenible. Foto: Sarah A. Wyatt.

En Quintana Roo, en la península de Yucatán, la comunidad de Noh-Bec posee más de 24 000 hectáreas de tierra, la mayor parte de las cuales está forestada; se trata de una combinación de tierras utilizadas para la silvicultura sostenible de bajo impacto, la conservación y la agricultura tradicional.

Durante la conferencia del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB-13) celebrada en Cancún (México), la directora ejecutiva del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), Naoko Ishii, y una delegación del Fondo visitaron Noh-Bec, epicentro de un proyecto innovador del Banco Mundial financiado por el FMAM que contribuye a incorporar las cuestiones de biodiversidad y promover el desarrollo.

La comunidad de Noh-Bec explicó a la delegación del FMAM cómo está gestionando sus tierras y bosques, de modo que continúen siendo un medio de subsistencia para las generaciones futuras y ofrezcan un hábitat seguro a una amplia variedad de animales tales como jaguares y tapires.

La historia del proyecto y el modo en que los habitantes del lugar obtuvieron estos resultados no ha sido sencilla.

En 2007, un huracán de categoría 5 azotó la comunidad de Noh-Bec: una sola tormenta arrasó aproximadamente el 40 % de los bosques. Debido a que los planes de gestión sostenible aprobados por el Gobierno y la certificación del Consejo de Administración Forestal (FSC) dejaron de tener validez después de tamaña destrucción, los habitantes perdieron la capacidad de talar legalmente y exportar la madera con la certificación del FSC. Los árboles secos y las ramas caídas crearon las condiciones ideales para que se produjeran incendios forestales durante la estación seca. Luego de décadas de trabajo para gestionar adecuadamente sus bosques, la comunidad se sintió abatida cuando vio que su ardua labor desaparecía en poco tiempo.

El proyecto respaldado por el FMAM se diseñó para ayudar a las comunidades a implementar prácticas no perjudiciales para la biodiversidad en los ámbitos de la agricultura, la silvicultura y otros usos productivos de la tierra cerca de parques y zonas importantes para la conservación de especies. El respaldo del proyecto llegó a Noh-Bec justo cuando estaba sufriendo esas pérdidas y ayudó a la población a retomar la silvicultura y otras actividades, incluso en mejores condiciones que antes. El proyecto, implementado por el Banco Mundial y ejecutado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), consistió en una donación del FMAM de USD 11,8 millones, que recibió USD 21,5 millones en cofinanciamiento.

Mediante el proyecto del FMAM se proporcionó asistencia técnica y recursos para ayudar a la comunidad a recomponerse y retomar la gestión de sus bosques. Incluso con este respaldo, recién a principios de 2016 pudieron recibir la certificación del FSC sobre sus bosques y su industria de aserraderos. Los miembros de la comunidad han medido y marcado mapas correspondientes a sus planes forestales y ahora toman las coordenadas en GPS de cada árbol de caoba como parte de su plan de gestión forestal a largo plazo, ya que esta especie tarda al menos 75 años en crecer desde la etapa de semilla hasta un tamaño que sirva para la tala comercial. El respaldo del FMAM también ayudó a crear un programa de seguimiento sistemático de animales y plantas mediante el cual se estudia el impacto de diferentes sistemas de gestión forestal en la biodiversidad. Ya se han visto jaguares, tapires, ciervos y otros animales que no abundan en la zona, pero que son un signo de la riqueza del ecosistema.

La comunidad logra garantizar la subsistencia de sus miembros mediante la silvicultura y algunas actividades agrícolas tradicionales, la apicultura y una combinación de otras cosas, como un programa de turismo rural que crece día a día. Muchos jóvenes asisten a la escuela y trabajan en zonas de turismo más desarrolladas pero regresan a vivir y formar familias en Noh-Bec, señal de que hay verdaderas oportunidades en la zona.

La visita del FMAM permitió que la delegación no solo viera los desafíos en primera persona sino también el potencial de la silvicultura sostenible en los trópicos. El respaldo del FMAM ha sido clave para ayudar a Noh-Bec y a decenas de comunidades del sur de México a gestionar de forma sostenible sus recursos naturales y generar beneficios ambientales de alcance mundial mediante la protección de la biodiversidad y el secuestro del carbono.

México está considerado un país de megadiversidad, ya que dentro de sus fronteras se encuentra más del 12 % de la biodiversidad conocida de todo el mundo. El FMAM ha respaldado 67 proyectos en el país, en todas sus áreas de actividad, desde el apoyo a la creación de un sistema de tránsito rápido con autobuses en la Ciudad de México hasta la instauración de planes de pagos por servicios de los ecosistemas en relación con el agua y la biodiversidad.

Más información sobre el proyecto

Este proyecto, denominado Sistemas de Producción Sostenible y Biodiversidad, tiene como objetivo la conservación y protección en México de la biodiversidad de importancia nacional y mundial mediante la incorporación de prácticas de gestión de paisajes productivos que no alteren la biodiversidad. Para esto, se ayuda a los agricultores de los corredores biológicos —zonas que ofrecen conectividad entre los paisajes, los ecosistemas y los hábitats, y garantizan la supervivencia de la biodiversidad— a aplicar prácticas sostenibles en todos sus sistemas de producción. Algunas de estas actividades son: mejorar su capacidad técnica, la gestión de las actividades y la comercialización de productos que no afectan la biodiversidad, y mejorar las capacidades y normas institucionales, la cooperación sur-sur para respaldar una producción que respete la biodiversidad y el financiamiento.

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